Transición del curso presencial a un modelo en línea

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Este blog fue escrito por el autor invitado Kriss Ferluga, Director de Servicios Académicos Universitarios en la Universidad de Davenport.

Muchos de nosotros tuvimos que hacer un cambio radical en dirección al aprendizaje en línea cuando la pandemia de COVID-19 golpeó esta primavera. Afortunadamente, nuestros estudiantes perdonaron en gran medida todos estos cambios repentinos y todos hicimos lo mejor que pudimos para superar lo que esperábamos que fuera una situación temporal. Pero ahora sabemos que trabajaremos en torno al COVID-19 en el futuro previsible, sin duda, a medida que comenzamos el nuevo año académico, por lo que es hora de pensar más en cómo construimos e impartimos nuestros cursos.

En la Universidad de Davenport, ayudo a los profesores a impartir clases en varios formatos y construí un curso de capacitación de docentes en el campus global en Blackboard que se enfoca tanto en temas de enseñanza como en herramientas tecnológicas que se utilizan como apoyo a los profesores para alcanzar el éxito. Siempre tuve un flujo constante de docentes a lo largo del curso, pero la pandemia ha provocado que la participación se dispare. Entre el lanzamiento de dicho curso en enero del 2017 y nuestra más reciente transición a la enseñanza remota a fines de marzo del 2020, enseñé a más de 240 docentes. ¡Entre marzo de 2020 y septiembre de 2020, he enseñado a otros 283 más! Es mucho trabajo, pero me complace poder ayudar a nuestros profesores a obtener el conocimiento y la confianza que necesitarán para lograr un comienzo sólido en el otoño.

Si usted no tiene un curso de preparación similar en su instituto y se pregunta cómo crear cursos que hagan frente a los desafíos de estos tiempos, le aconsejo que tome en cuenta las siguientes tres cosas.

1. Comience en un lugar donde se sienta cómodo.

Si usted es nuevo en la enseñanza en línea, no permita que la misma lo abrume. Sí, Blackboard Learn cuentan con muchas funciones que lo ayudarán a comunicarse con los estudiantes, presentar información, recopilar tareas, administrar exámenes y publicar calificaciones y comentarios. No es necesario que domine todas las funciones de inmediato. Concéntrese en las cosas que usará primero, como publicar anuncios, enviar correos electrónicos y trabajar desde el panel de discusión, y practique el uso de esas funciones antes de pasar al diseño de cursos más avanzado. Elija lo que funcione mejor para su contenido, sus estudiantes y su estilo de enseñanza, y sea bueno en eso. Siempre se puede expandir más tarde.

2. Haga planes y sígalos.

Soy un gran fanático de la planificación en mis cursos. Incluso antes de que el COVID-19 nos dejara en un estado caótico, tener un plan me ayudó a mantener una sensación de control en todo mi entorno de enseñanza. Un plan podría concretarse en una agenda detallada, un esquema general o simplemente algunas notas. Incluso si algo salió mal, ­– tal vez perdí el poder, o tal vez el tema de discusión que pensé que sería tan fascinante fracasó –, en ese momento no debía desilusionarme, porque podía volver y averiguar qué hacer a continuación de acuerdo con el plan. Ahora, siempre debemos esperar un poco de caos en nuestra enseñanza diaria, planificar las clases con anticipación puede ser de gran ayuda. Y si incluye un poco más en sus planes de lo que realmente necesita, estará listo con una gran variedad de alternativas. ¿Terminó el curso con material excedente? ¡Se convierten instantáneamente en asignaciones de crédito extra!

3. Sea flexible y adaptable.

Esto parece ir en contra del punto número dos, ¿no es así? Bueno, recuerde, ningún plan es perfecto. Y, como dije, realmente deberíamos saber que tendremos que ser flexibles en el año académico 2020-21; el COVID-19 simplemente no nos permitirá escribir nuestros planes en piedra. La adaptabilidad también puede aplicarse a la forma en que construye su curso. Si usted está cambiando de formato, ya sea que esté cambiando al modo asincrónico en línea, sincrónico en línea o una combinación de uno o ambos con algunas reuniones en el campus, debe tener en cuenta todo lo que incluye su curso. Puede preguntarse: ¿debería dar una conferencia larga en una sesión de Blackboard Collaborate, cuando todas las tentaciones de Internet están a un clic de distancia de los alumnos? ¿Debería intentar administrar (¡y tocar!) pruebas en papel en un aula presencial cuando puedo crear las mismas pruebas en Blackboard? Piense en lo que es seguro, lo que necesita transmitir y lo que funcionará mejor con las características disponibles para usted.

Estos tres consejos pueden ayudarlo a prepararse y sentirse listo para comenzar el nuevo e impredecible año escolar. A medida que nuestras situaciones cambien (que seguramente lo harán), los planes y el nivel de comodidad que ha construido le brindarán una base sólida sobre la que apoyarse mientras evoluciona y se adapta a lo que se le presente.

¿Y consejo extra? Es este: tenga paciencia. Usted, sus estudiantes y su institución están haciendo lo mejor que pueden en un panorama educativo que cambia rápidamente. Seguramente habrá sorpresas, tanto buenas (¡puede que le ENCANTE enseñar en línea!), así como malas (es posible que no cuente con el mejor equipo para el trabajo). Recuerde que todos estamos a merced de nuestras conexiones a Internet. Tanto Blackboard como muchos proveedores de servicios han aumentado sus fortalezas, pero si está enseñando de forma virtual o tiene estudiantes aprendiendo de forma remota, pueden presentarse problemas de conexión. Sea paciente y apóyese en esa gran base que ha construido y logrará superarlo. Todos lo haremos.