Photo Russ Lichterman, Multimedia Manager of Wilmington University

Nunca más se vuelva a perder una clase: Wilmington University las transmite en tiempo real

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Este artículo fue publicado originalmente el 05/10/2017 en E-Learn Magazine. Lea la versión en inglés aquí

La mayoría de la gente y en casi todos los lugares del mundo, le dirán que el video es el presente y el futuro. Las industrias como la publicidad, el periodismo, el entretenimiento, e incluso la educación, están adoptando el formato de video para transformar sus áreas del todo. 

El video se ha vuelto muy importante porque estimula todas las partes del cerebro y permite que quien lo está viendo se sienta como si estuviera ahí, en ese mismo lugar, para sentir la experiencia completa. Este formato en el proceso aprendizaje es fundamental porque la mayoría de la gente necesita aprender por medio de ver y escuchar. 

Russ Lichterman es profesional en producción de televisión y nunca se imaginó terminar trabajando en el sector educación cuando recién inició su carrera. Cuando trabajó en transmisión y producción de televisión, comenzó a enseñar como profesor en un curso de historia del cine en Wilmington University. Le gustó tanto esta experiencia que hizo una maestría en educación. Durante el programa de maestría conoció a un instructor, quien después se convertiría en el decano del College of Online and Experiential Learning. 

En este proceso la universidad notó que era necesario que alguien se dedicara a aspectos como la multimedia y el video para el aprendizaje en línea, el cual estaba creciendo en grandes magnitudes. Después de casi 15 años en trabajando en transmisión de televisión, Lichterman llegó a Wilmington University para trabajar de tiempo completo y para ayudar en el desarrollo del video y la multimedia en el e-learning. 

Hoy en día, este experto comprende la importancia de su trabajo, ya que cada vez crece más la demanda de transmitir clases en vivo para que los estudiantes no se las pierdan sin importar el lugar en el que se encuentren. 

En enero de 2017, hubo dos estudiantes que acudieron a la universidad en busca de ayuda. Cada uno necesitaba dos cursos más para poder graduarse, pero se encontraban en otra ciudad y no podían asistir a clase. La universidad tuvo que tomar una decisión rápida, aún sin tener presupuesto para esto. Tuvieron que inventarse una solución para ofrecer aprendizaje sincrónico a través de un recurso digital. Es ahí cuando decidieron construir dos aulas habilitadas para video. 

Russ explica que hay opciones de bajo costo para convertir un aula en un ambiente habilitado para video, que permita a los instructores transmitir la clase en tiempo real a los estudiantes.

Lichterman reúne estos aspectos principales que se deben tener en cuenta al momento de construir un aula habilitada para video con un presupuesto ya establecido: 

  1. La institución debe tener en cuenta que los estudiantes que están lejos han pagado la misma cantidad de dinero que los estudiantes que están dentro del aula y, por lo tanto, merecen un video de alta calidad para que no se pierdan ningún detalle de la clase. 
  2. La institución también tiene que definir qué plataforma de conferencia va a emplear para la transmisión y cuál será el medio de entrega a los estudiantes que están conectados remotamente. En este caso, Wilmington University decidió que lo mejor sería utilizar Blackboard Collaborate, algo que ellos ya habían implementado antes. 
  3. Para acondicionar el salón, la institución debe plantear cómo van a filmar y cómo van a manejar el audio: 
    • La clase necesita proyectores interactivos o tableros inteligentes. Seguramente los estudiantes que estén fuera podrán ver al maestro y los gestos que éste realiza, pero probablemente no alcancen a leer lo que está escrito en el tablero. Gracias a la opción de “tablero blanco” que tiene Blackboard Collaborate, los estudiantes que están lejos podrán ver el texto en sus pantallas y los estudiantes dentro del aula lo verán como si fuera un tablero blanco normal. 
    • Para la grabación en video, Wilmington University tiene una cámara 1080p, que generalmente se utiliza para propósitos de seguridad. Ésta solo transmite la señal a un computador vía USB, y de esa manera puede ser redirigido a la plataforma de Blackboard Collaborate.
    • Los micrófonos son de seguimiento vía USB, los cuales funcionan muy bien en un aula de tamaño mediano, porque pueden seguir al profesor mientras se mueve alrededor de la clase para garantizar siempre el mejor sonido. 
    • También es importante instalar parlantes en el aula, de esta manera los estudiantes que están lejos pueden encender sus micrófonos vía Blackboard Collaborate e intervenir si tienen alguna pregunta.
  4. Russ destaca la importancia de tener suficiente conocimiento acerca de la tecnología, los recursos y el ‘streaming’ para que estos puedan funcionar. Hay opciones como las que permiten contratar una compañía de integración que se encargue de instalar el software y el hardware, pero esas opciones resultan muy costosas. En este caso, sería mejor adquirir la cámara y el micrófono que suman un total de USD $1.000, incluyendo los medios para convertir el video a una señal USB, esta opción es mucho más asequible para la mayoría de las escuelas que están buscando construir un aula habilitada para video por primera vez. 

Aunque allí la implementación de estas dos aulas se ha realizado en menos de un semestre y fue algo que tuvo que hacerse rápidamente, resultó más beneficioso para ellos hacerlo de una manera económica y ágil a la vez. Ahora son los jefes de proyecto y decanos de otras facultades quienes están reconociendo la importancia de utilizar estas aulas, sin embargo, estos espacios ya están reservados para las clases durante los periodos de verano y otoño. 

Russ sabe que esta oportunidad que surgió por accidente de tener aulas habilitadas para video donde se puedan transmitir las clases en tiempo real, generan una posibilidad de crear un ambiente totalmente nuevo para el aprendizaje. De los 20.000 estudiantes que aproximadamente estudian hoy en Wilmington University, hay unos 8.000 que toman al menos un curso en línea dentro de la universidad. Muchos de los estudiantes también pueden estar interesados en ir a clases de tipo presencial o asistir vía streaming. 

Aunque hoy por hoy este es un proyecto piloto a pequeña escala, las clases por streaming en vivo junto con las miles de clases de e-learning asincrónico ofrecidas por la universidad son un producto potencial que puede atender a un mercado enorme. Pero ellos deben tener en cuenta, si así lo consideran, que no todas las clases son aptas para un ambiente de aprendizaje sincrónico transmitido digitalmente. Esto puede significar una carga para un profesor porque tiene que atender a dos tipos de estudiante (los de tipo presencial y los de tipo virtual). 

Russ asegura que las clases que son más de tipo blanco y negro, como cálculo, funcionan muy bien con este método de estudio. En cambio, las clases como escultura o incluso una lección sobre humanidades, que abren paso fácilmente al debate, pueden ser más difíciles; todo depende de la forma en la que el profesor esté dispuesto a manejarlo. Lo segundo a tener en cuenta es que incluso el aprendizaje asincrónico necesita mucho material en video y se presta para que los profesores hagan anuncios en este formato, videos de streaming, grupos de discusión y también les enseñen a los estudiantes a hacer videos. 

Los equipos de tecnología y multimedia educativa también han invertido un gran esfuerzo en el aspecto asincrónico del e-learning, valiéndose de varias herramientas que se integran muy bien con Blackboard Learn, algunas como Kaltura. 

Como bien lo dice Russ, todo consiste en encontrar la herramienta que funcione. Por este motivo, Wilmington University ha comenzado a ofrecer un certificado en Diseño y Tecnología de E-learning. Los estudiantes aprenden a manejar el aprendizaje en línea en diversas situaciones y ambientes, y están preparados para utilizar y evaluar cuál es la mejor tecnología que se debe usar y en qué momento. Esto demuestra que los estudiantes creen en el futuro del e-learning. 

Un cambio en el que los títulos universitarios no sean lo más importante (como ocurre hoy en día), pero que, con una mezcla de ciertos certificados, una persona pueda hacer que su título universitario sea único y sea equivalente al de una maestría. Ya no tiene sentido que una universidad le diga a diferentes estudiantes que todos tienen que tomar las mismas clases. Una misma medida no es hecha para todos, entonces ¿por qué la educación debería ser la misma si los estudiantes son tan diferentes? 

Es claro que el video es el futuro del e-learning porque hay varias maneras de hacerlo y de llegar a los alumnos de una manera diferente y mejor. Wilmington University, a través de una serie de eventos inesperados, ha encontrado el futuro de su universidad mediante las opciones de video digital sincrónico y asincrónico. 

Photos by: AFP – William Thomas Cain