La modalidad de la educación de nivel superior en todo el mundo se encuentra en constante desarrollo. Cada generación de alumnos tiene sus propios impulsores, ambiciones y necesidades. Hoy en día, los alumnos adquieren cada vez un carácter más multinacional y desean ejercer influencia en el mundo, y luchar por un futuro más próspero. También tienen una mayor cantidad de opciones al alcance de la mano en lo que respecta a cómo y dónde educarse o desarrollar una carrera profesional. Sería posible definir a muchos de ellos como “aprendices no tradicionales”: alumnos maduros que procuran volver a capacitarse para ampliar sus opciones de desarrollo profesional, alumnos que estudian fuera de su país de origen, alumnos universitarios que necesitan trabajar a tiempo completo para financiar sus propios estudios.

Si bien cada uno de ellos posee una historia y un contexto particulares, todos comparten la creciente demanda para que se ofrezcan cursos flexibles, calificaciones de reconocimiento a nivel internacional y, en especial, que sea posible acceder a la información en cualquier momento y desde cualquier lugar.

Como líderes del mercado, hemos sido testigos de un aumento en el uso de dispositivos móviles por parte de las universidades. Por ejemplo, el 82 % de las universidades con las que trabajamos en el Reino Unido se encuentran en pleno proceso de implementación de una solución móvil para ofrecer un aprendizaje más centrado en el alumno y acceso móvil al aprendizaje y a la colaboración en línea.
El hecho de atraer a los alumnos cuando la competencia se genera a partir de un conjunto de opciones de aprendizaje cada vez más amplio significa que los alumnos tienen a su disposición una mayor cantidad de opciones respecto de lo que desean estudiar, cuándo y dónde desean hacerlo. La cantidad de alumnos que tiene la posibilidad (o quiere) asistir a la universidad personalmente, participar de clases cara a cara y presentar sus trabajos a mano es cada vez menor. Y fue la tecnología móvil la responsable de transformar las universidades en el Reino Unido.

En Blackboard, venimos desarrollando una investigación sobre esta necesidad de ofrecer un entorno móvil y pasamos tiempo con alumnos de las clases en sus tiempos libres para comprender mejor los patrones de aprendizaje. Por encima de las funciones particulares que los alumnos exigen de una aplicación específica, la investigación reveló que la tecnología móvil es algo natural para los alumnos actuales y que dependen de los dispositivos para administrar sus vidas. Y no ven por qué el estudio debería ser diferente. Si es posible manejar cada uno de los aspectos de sus vidas de manera remota por medio de un dispositivo portátil, esperan que lo ocurra lo mismo con la educación.
Sin embargo, algunas universidades solo hicieron un breve esfuerzo por actualizar sus mecanismos de dictado del programa de clases. Utilizan la tecnología como tablero de noticias y transmiten el aprendizaje sin permitir que los alumnos manejen la actividad por sí mismos. Algunos funcionan con un sistema de dictado y soporte educativo basado en modelos de lecciones frontales únicamente, diseñado para capacitar a los alumnos de manera más tradicional.

Al pasar por alto las necesidades de los alumnos actuales, estas universidades corren el riesgo de tener que enfrentarse a algo más que la frustración de los alumnos. Sin la flexibilidad de poder participar en una actividad de clase asistida, enviar las evaluaciones desde sus dispositivos móviles o reunirse con alumnos e integrantes del cuerpo docente en línea, algunos alumnos quedan rezagados mientras intentan incorporar la educación a sus vidas cotidianas. Como consecuencia, el índice de deserción de alumnos es cada vez más alto, los alumnos hacen esfuerzos denodados por lograr sus objetivos a nivel personal y profesional, y se cuestionan el valor de la educación.

Entonces, ¿qué sucede a continuación? Algunas universidades están modificando la manera en que desarrollan los cursos, imparten lecciones y participan o se reúnen con sus alumnos. En gran parte, esto se debe a la tecnología móvil. El mundo tiene su primera universidad “sin papeles”, Higher Colleges of Technology in United Arab Emirates (Facultades Superiores de Tecnología en los Emiratos Árabes Unidos) y solo es cuestión de tiempo para que los demás sigan el mismo camino. Sin embargo, la tecnología no es la responsable de tomar la iniciativa. Su objetivo es permitir a las universidades que sigan al alumno. Y las universidades que reconozcan y satisfagan las necesidades de la nueva raza de alumnos serán exitosas a la hora de modificar la forma de la educación para siempre.

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